Tú solo, Jesús, eres el verdadero amigo.
Cargas con mis males y los cambias en bien.
Te encuentro siempre y en todas partes,
no te alejas nunca de mí,
y me acompañas allá donde voy.

No te cansas de atenderme y ayudarme.
No me necesitas ni te empobreces dándote a mí.
La muerte que nos arranca de los amigos, me reunirá contigo.
Aunque todo me sea contrario,
gozaré de ti y nunca me serás más cercano.

Si mi infidelidad me aparta de ti,
estás siempre presto a acercarte a mí.
Haz, Jesús, que sea todo para ti en el tiempo y la eternidad.

San Claudio de la Colombière

San Claudio de la Colombière

 

San Claudio de la Colombière

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad