Sergei Kourdakov, autor y protagonista de El esbirro, creció en la Rusia comunista y atea que perseguía todo lo que se apartara de su ideología. Con una prometedora trayectoria militar y política, Sergei lidera una unidad encargada de reprimir con brutalidad las reuniones cristianas clandestinas. Sin embargo, el ejemplo sereno y valiente de las personas a las que debía destruir va minando su convicción interior. En su huida hacia la libertad, descubre que la gracia puede abrirse paso incluso en medio de la oscuridad.
«Dios me alcanzó en el mismo lugar donde yo creía que Él no existía: dentro de mi propio corazón endurecido.»


